Estoy escribiendo estas líneas conclusivas en un estado à vif, una expresión que convoca una sensación extremadamente sensible, aquella que nos hace sentir que ya no hay capas de protección, que la piel está profundamente irritada del dolor. Estamos finalizando este libro colectivo en un momento en que se despliegan guerras y genocidios delante de nuestros ojos, exponiendo el poder del capital-militarizado global. Estamos à vif de tantas violencias en el Medio Oriente, en las geografías Sur-Norte de Abya Yala, en una reactuación de las lógicas militaristas en Europa con la invasión de Ucrania, con la agudización de las violencias extractivas neoliberales y feminicidas en todos los territorios. Y, todos los días, estamos presenciando violencias coloniales, guerras y despojos asediando Afganistán, Congo, Gaza, Haití, Kurdistán, Líbano, Sudán, Yemen.